08 abril 2008

El asilo, diario de un desconocido

Nadie conoce mi historia, puedo ser un dato estadístico de pobreza en mi país, puedo vivir en el anonimato, asilarme, llegar al grado de mi propio silencio, recordar mi vida con mucha emoción, los amigos ya perdidos, quizás tambien el amor fracturado, pero con una fuerte convicción de que mi vida sigue siendo importante para la misma creación, para el universo colectivo de personas.

A medida que pasan las horas, los minutos apretados, el tiempo me empieza a llamar, lentamente mi alma invoca, y en actitud contrita me expongo a Dios, a mis sueños que aún guardo de niño, está vez ya no me oculto, ya no reniego, quiero respirar tranquilo, y aunque mis alimentos no sean los más adecuados, fueron arrancados de la tierra madre, del bendito sudor de las madres que prepararan a diario el pan para sus hijos.

No me averguenzo de estar asilado, de ser un dato, soy un ser humano, con los mismos derechos, pero hoy me encuentro con el alma expuesta, pero sigo vivo, igual a ti, no me abandones, que aún necesito de tu FE.

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