25 mayo 2009

Confesiones Amorosas

Hoy quiero confesar que te amo profundamente y que me gusta amarte. Me gusta contemplarte mientras no hacemos nada de nada, solamente yo te miro, y tú miras el horizonte con esos ojos hermosos tuyos…

Hoy quiero confesar que me encanta hacerte reír, que me gusta ver tus escasos dientes y que me enternece sobremanera la forma en que me sonríes. No necesitas decirme nada, no es necesario que pronuncies palabra alguna, simplemente soy feliz, tomando tu mano y acariciándola.

Hoy quiero confesar que me fascina escucharte, que me encanta dialogar contigo, que me llevas al cielo cuando sonríes… te he dicho que tus ojos brillan cuando te ríes?

Hoy quiero confesar que no puedo resistirme a darte un beso en tus mejillas y que me haces un gran honor cuando me dices que te hubiera gustado tener una novia tan bonita como yo…. Jajaja…. Eres todo un pillín!!!

Hoy quiero confesar que tuve miedo en un inicio de acercarme a ti, que no sabía de qué hablarte… hasta que salió el recurrente tema que rompe el hielo en cualquier conversación de chicas: “todas somos bellas, no importa la edad que tengamos”

Hoy quiero confesar que enterneciste mi corazón cuando te vi intentar e intentar en tu soledad, sin resultados positivos, abrir un chupetin del Chapulín Colorado con corazón de chicle bomba bum bum bum… Hoy te quiero agradecer por dejarme tomar tus manos, y permitirme hacerlo por ti. Ah, y también gracias porque me regalaste otro chupetín :D

Hoy quiero confesar que me alegra saber que te visitaré y hablaremos juntas de chicos, chicos y más chicos. Que me encantará decirte que te ves regia, y que desprendes un aroma como de gloria, y que a pesar de los años, te ves adorable.

Hoy quiero confesarte que muchas veces me hablas, pero algunas veces no te entiendo. No te he dicho nada porque no quisiera incomodarte, pero estoy aquí, a tu lado, tomando tu mano y diciéndote con la mirada que te amo y que me gusta escucharte.

Hoy quiero confesar que por ti soy capaz de hacer el ridículo una y otra vez, sólo para verte reír, hoy también te quiero confesar que gracias a ti y a tu paciencia, me has ayudado a ser más paciente con los demás.

Hoy también quiero confesar que amarte me hace hacer cosas que de otra forma yo no hubiera podido ser capaz de hacerlas como tener la fuerza para ayudarte a sentarte en la silla de ruedas; cosas como tomar tu bacín muy usado y limpiarlo para ti; o hacerme la machita para no llorar mientras tú me cuentas de tu soledad.

Hoy quiero confesar que contigo aprendí que el lenguaje de las caricias es mucho mejor que el de las palabras. Que a pesar de que no me puedes ver por tu ceguera, siento que me conocieras con tan solo tomar mis manos entre las tuyas… mejor dicho, al dejarme tomar tus manos entre las mías.

Hoy quiero confesar que cuando te vi por primera vez caminar junto a las palomas me derretiste por completo… Creo que me acerqué a ti y te pedí por favor que me permitieras besarte…. Bien mandada soy, no? Luego me comenzaste a contar las aventuras de tus años mozos, cuando trabajabas en la Bayer y parece que te confundiste, pero no, yo no soy la jovencita especialista en la pedicura, pero créeme que trataría tus pies como valiosos tesoros.

Hoy quiero confesar que respeto tus arrugas, que procuro comprender toda la sabiduría que está detrás de ellas… que tus cabellos blancos son hilos de plata y que eres distinto en cada momento y en cada lugar siempre, y que agradezco la gran paciencia que me tienes para dejarme acercarme a ti.

Hoy quiero confesar que por ti me quito el sombrero, y que gracias a ti procuro expresar ese amor y ese cariño con mi mamita Hilda, mi mamita Lica y mi Tío Miguel… porque le diste otra dimensión a mi vida, me hiciste ser más paciente, más amorosa, más tolerante y también más fuerte para comprender la dualidad de la vida y de la muerte.

Ser voluntaria en el Asilo es una de las experiencias más hermosas y profundas que he tenido… Pero a la vez, también me hace percatarme de lo doloroso que es ver a abuelitos, que viven muchas veces en la indigencia, que no son visitados por nadie, que son olvidados… que son INSIGNIFICANTES para la sociedad, que viven en soledad.

Hoy quiero confesar que tocas mi corazón cuando te ríes, que me emocionas cuando me hablas de tus épocas de juventud y que me gustaría tener toda esa esperanza que tienes. No tengo miedo de no volverte a ver, porque tu sonrisa está estampada en mi corazón.

A Bertha, María, José, Hilda, Andrés, Javier, Magdalena y a través de ellos, a todos los abuelitos cuyos nombres muchas veces no recuerdo… quizás porque sus ojos me dicen tantos secretos de la vida, que me olvido de preguntar los nombres.


Esta confesión es de Diana K. Horqque y fue publicada el 25 de setiembre de 2008 en su blog personal.

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