05 noviembre 2009

Volver a ver


En un hermoso día algo bueno tenía que pasar, no es cierto??. Paseando por la Alameda de los Descalzos, dirigiéndome hacia La Plaza de Toros y el Paseo de Aguas, me detuve a ver aquel lugar que me hizo recordar muchos momentos especiales. Me arriesgué a entrar, a pesar de que la última vez con mi grupo nos botaron o digamos nos sacaron inapropiadamente, y no hubo problemas menos mal a la entrada, pregunté obviamente no por aquellos conocidos, para evitar malos ratos, asi que dije el nombre de una persona que mi abuelita visitaba, entonces logré entrar a ese lugar lleno de añoranzas y bellos recuerdos.
Estuve un poco nerviosa, entusiasmada y tensa porque me dirijí de frente al lugar donde supuestamente ya deben estar, pero el pabellón 4 habia cambiado radicalmente, los nombres en las puertas ya no eran las personas que conocía, ni uno solo, hasta los servicios higiénicos eran otros, llegué a pensar que me había equivocado de pabellón. Fue muy curioso. Entonces, busqué en otros y no los encontraba, el 8 y el 9 estaban en "remodelación" . Era increíble el cambio que ha podido dar el Asilo del Rímac en 7 meses. Empezé a desesperarme y la última opción fue el último lugar donde los había(mos) dejado. En el 4to piso y allí estaban!..El primero al que ví fue a Pablito. Fue un encuentro super especial. No pude evitar no abrazarlo ni besarlo ni mirarlo. Puedo afirmar que casi me hace llorar cuando dijo: ¿Por qué ya no vienen a visitarnos?. Empezé a hablarle, me contaba que queria volver a su habitación 17, pabellón 4. Quería a toda costa ir a su habitación, a pesar que le decía que ya no lo era, que estaba ocupado por otra persona. Pero insistía en que lo lleve y me dijo: "Llévame para ver quien está en mi habitación, tú solo me dejas allí y yo me las arreglo con el que esté".(Tan solo me reí, pero también era inevitable no ponerme mal por su situación en la que no solo la pasa él sino los demás).Al final, me costó mucho despedirme de Pablito, pero tuve que hacerlo ya que fui como "visita".
Luego vi a Bertha, Rosita, Ada y Teresita. No vi a los demás, no por que no quisiera sino porque el horario me limitó mucho.
Quería compartir con "ustedes" esta visita fugaz pero muy especial al mismo tiempo.
Ellos están allí, y nosotros no!
Los extrañé, de verdad que si.



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